Nada parece haber cambiado en el último año: más del 80 % de la población española sigue considerando que la situación política es mala o muy mala. A pesar de que España inaugura un tiempo nuevo tras las elecciones del 20 de diciembre, con una revalorización de la política y un sistema de partidos inédito, la amplia mayoría de la ciudadanía no se muestra satisfecha con el escenario político actual.

Quizá por lo incierto del desenlace tras las negociaciones en estas semanas, la incómoda y particular posición de cada partido para lograr acuerdos o la persistencia de la corrupción política en el imaginario colectivo, lo cierto es que no se atisba mejoría.

Sin embargo, detrás de ese 80% se registra una variación significativa. Son muchos menos los votantes del PP que ven bien o muy bien la situación política, mientras que los votantes del resto de partidos y quienes no votaron ven el panorama menos negativo que hace un año. Se trataría de un reequilibrio interno de la opinión ciudadana que, de una forma u otra, asocia la situación política general de España con el momento en el que se encuentra el partido político por el que votó.

Esta insatisfacción duradera con el rumbo político contrasta con una mejoría en la percepción de la situación económica, que despega en el último trimestre de 2015 y que mantiene una tendencia ascendente en este inicio de 2016.

No se detecta en la serie histórica un dato positivo de la percepción de la economía tan superior al de la situación política desde antes de la crisis económica de 2007: hoy por hoy el 17% de la población considera que la situación económica actual de España es buena o muy buena, frente al 6% que opina lo mismo del panorama político —11 puntos porcentuales de diferencia—.

Algo mejor la situación económica e igual de negativa la situación política, así son las percepciones de la ciudadanía española a comienzos de 2016.

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*Avance del Clima Social de enero que se publicará el próximo domingo en el País