La Cataluña de las grandes ciudades (con más de 100 mil habitantes) es -desde una óptica electoral- la más plural y menos independentista mientras que la de ciudades medias y pequeñas (con menos de 100 mil habitantes) sigue siendo la más nacionalista y la que con más fuerza ha reafirmado sus aspiraciones soberanistas. El 27S volvió a constatar la continuidad de dos Cataluñas y dos datos son esclarecedores a este respecto.

Primero, el 27S todos los partidos obtuvieron en las grandes ciudades un mejor resultado que en las medias y pequeñas, a excepción de Junts pel Sí. La coalición liderada por Raül Romeva logró hasta 180 mil votos más en las poblaciones de menos de 100 mil habitantes que en las de más de 100 mil (11 puntos porcentuales de diferencia).

El segundo dato viene de la mano de Ciudadanos que, este año con Inés Arrimadas a la cabeza, ha fortalecido sobremanera su presencia en el ámbito urbano: del 9% en 2012 al 21 % en 2015 (12 puntos porcentuales más). Asimismo, se convierte en una formación con una presencia equilibrada y transversal en todo el territorio catalán. Ha obtenido el 15% de los votos en ciudades de menos de 100 mil habitantes (9 puntos porcentuales más que en 2012).

En estas elecciones, el comportamiento de la ciudadanía catalana sigue poniendo de manifiesto la alta pluralidad política existente en el territorio que, en término analíticos, se divide —no separa— en dos grandes bloques: dos Cataluñas que conviven.

El caso de la Cataluña de grandes ciudades es posiblemente el más atractivo desde un punto de vista electoral, dada su heterogeneidad. Circunscrita fundamentalmente a las cuatro capitales de provincia y al área metropolitana de Barcelona, su principal característica es la menor incidencia del nacionalismo. Desde una óptica demográfica, la gran Cataluña la conforman 11 ciudades que reúnen al 43 % de la población total (el 41 % del censo), 7 de las cuales se localizan en la provincia de Barcelona.

En 9 de estas 11 poblaciones, Junts pel Sí fue la candidatura más votada y con destacadas diferencias respecto al resto de competidores. No obstante, su resultado fue de media 5 puntos porcentuales más bajo que la suma de CiU y ERC en 2012 (32 % frente a 37 %). Girona y Lleida, con el 52 % y el 41 % respectivamente, son las referencias más destacadas del soberanismo en esta Cataluña (aunque han caído 4 y 5 puntos respecto a las anteriores elecciones).

L’Hospitalet de Llobregat y Santa Coloma de Gramenet suponen los dos oasis no nacionalistas en la Cataluña de municipios con más de 100 mil habitantes. En L’Hospitalet, Ciudadanos con el 24 % de los votos duplica su resultado en 2012 —cuando obtuvo el 11 %— y sustituye al PSC (23 %) como primera fuerza política, un hecho inédito en la historia electoral catalana.

En Santa Coloma, el PSC se mantiene en primera posición con el 25 % de los votos, aunque pierde la condición de partido hegemónico en el municipio —siempre fue primera fuerza y llegó a obtener el 60 %—. Le disputa la plaza Ciudadanos, que con el 23 % —el doble que hace tres años— se queda a dos puntos de los socialistas.

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