Resolver la situación política para abordar la situación económica. Esta parece ser la prioridad para la ciudadanía española que, por quinto mes consecutivo, ve aún peor el rumbo político que el económico. Aparenta ser esta también la prioridad para Bruselas, después de anunciar que aplazará su decisión de sancionar a España por incumplir el objetivo de déficit del 3% hasta después de las elecciones generales del 26 de junio.

No se atisban signos de mejoría. La opinión pública refleja un descontento que coincide con la noticia de que la deuda de la administraciones públicas españolas supera el 100% del PIB y que el el ajuste fiscal que impondrá la Unión Europea será de unos 8.000 millones de euros. La evaluación negativa de la situación económica no solo no se reduce sino que repunta cuatro puntos desde marzo hasta mayo. Al mismo tiempo, es prácticamente unánime (94%) la percepción de que la situación política española es mala y, para la mayoría (61%), el retraso en formar un nuevo Gobierno puede poner en riesgo la recuperación económica.

Ahora bien, en perspectiva, sí es cierto que la percepción de la situación económica española ha mejorado ligeramente en el último tiempo, volviendo a los niveles de los primeros años de la crisis (2009). Pero lejos de seguir incrementándose esta sensación, el promedio de los últimos doce meses registra un cierto estancamiento.

En cualquier caso, el factor ideológico sigue siendo clave para analizar esta alta insatisfacción con el devenir de la economía. El “oligopolio” de la insatisfacción corresponde a los electorados de la coalición Unidos Podemos, PSOE y C’s. En cambio, la minoría satisfecha con la situación económica corresponde casi en exclusiva al electorado del PP: casi un tercio (30%) de los potenciales votantes populares cree que la actual situación de la economía española es buena o muy buena.

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Este “optimismo” entre votantes del PP es casi un oasis entre la mala percepción mayoritaria del conjunto de la ciudadanía española. Y no es solo un optimismo referido a la situación económica sino que se traslada también a la previsión sobre el principal problema del país: el paro. La mitad (50%) del electorado popular opina que la tasa de desempleo empezará a bajar de forma continuada, algo que solo expresa el 35% del de Ciudadanos, el 21% de Unidos Podemos y el 15% del PSOE. Precisamente, los votantes socialistas son quienes expresan una opinión más “pesimista”: para el 82% el paro no solo no bajará sino que seguirá igual de alto que ahora durante mucho tiempo.

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