Intermón Oxfam —al igual que Joseph Stiglitz, premio nobel de economía— sostiene que la desigualdad no es inevitable y que nadie debería pensar que ha venido para quedarse. Esta opinión la comparte el 53 % de los españoles, aunque otro 45 % mantiene lo opuesto: que siempre habrá un sector social que la sufra. Pero en lo que sí se muestran de acuerdo los ciudadanos es en que la desigualdad es algo estructural que no responde a los méritos y capacidades individuales de cada uno, sino más bien a cómo está organizada y funciona nuestra sociedad. Estas son algunas de las conclusiones del sondeo que ha realizado Metroscopia para Intermón Oxfam con motivo de la presentación de su informe “La Trampa de la Austeridad: el verdadero coste de la desigualdad”.

Intermón Oxfam afirma en su informe que las actuales políticas de austeridad impuestas desde Europa —lejos de garantizar un crecimiento inclusivo— están desmantelando, a través de ajustes presupuestarios y recortes, los mecanismos que garantizan una sociedad igualitaria y que son los encargados de evitar que aumente la distancia entre los ciudadanos más ricos y los más pobres.

En España, las actuales medidas adoptadas para afrontar la crisis no convencen a los ciudadanos: creen que con ellas solo se va a conseguir aumentar —o, todo lo más, mantener— las desigualdades y situaciones de pobreza ahora existentes, y que cuando la crisis acabe —y la economía vuelva a crecer— la sociedad española va a ser más pobre y desigual, además, de tardar mucho en volver a la situación en que nos encontrabamos hace seis o siete años.

En el informe “La Trampa de la Austeridad” se hace una previsión poco esperanzadora sobre qué pasará de no corregirse el rumbo de las políticas de austeridad: en el año 2025 el número de europeos que viven en la pobreza podría aumentar en 25 millones. En España, si se mantiene la tendencia de aumento de la pobreza, habría siete millones más que en la actualidad. Pero el informe también ofrece alternativas y propuestas: recuperar la inversión en las personas, la provisión gratuita y universal de los servicios sociales, adoptar sistemas fiscales justos y reforzar los espacios democráticos. En definitiva, garantizar los derechos fundamentales de cada uno de los miembros de la sociedad.

Cuadro 1

Cuadros 2

El País