En su discurso de investidura como presidente del Gobierno, Mariano Rajoy dejó entrever que su mandato no se iba a escudar en la herencia recibida del anterior Ejecutivo socialista porque “se nos juzgará por lo que consigamos, y no por lo que intentemos, o por cómo nos hayamos encontrado las cosas”. Desde entonces han sido varias las ocasiones en las que los dirigentes del PP han tratado de justificar ciertas políticas y algunas situaciones aludiendo a cómo dejó las cosas el anterior Gobierno del PSOE.

Que durante los primeros meses de su mandato el gobierno popular se descargara de responsabilidad señalando a las políticas llevadas a cabo durante la anterior legislatura coincidía con la opinión de la mayoría de ciudadanos. De hecho, en Junio de 2012 —cuando un 95% de los españoles calificaba negativamente la economía nacional y un 67 % creía que España iba a necesitar la ayuda del fondo de rescate europeo— uno de cada dos ciudadanos (49 %) señalaba como único culpable de la situación al anterior Gobierno socialista presidido por Rodríguez Zapatero; un 34 % repartía culpas entre el anterior y el actual Gobierno y solo un 9 % responsabilizaba en exclusiva al Ejecutivo del PP. En suma, los españoles que culpabilizaban en alguna medida al PSOE eran casi el doble de los que responsabilizaban al PP (83 % frente a 43 %). En aquellos momentos incluso una mayoría de los votantes socialistas (68 %) consideraba al Gobierno de ZP, en mayor o menor medida, causante de la situación.

El pasado miércoles, durante la primera jornada del debate del estado de la nación, Rajoy volvió a aludir, una vez más, a la herencia recibida: “La situación que nos encontramos al llegar al Gobierno, impuso un doloroso preámbulo antes de poder abordar algunos de nuestros compromisos electorales”. Pero ahora en este punto  los ciudadanos ya no opinan exactamente igual que hace ocho meses: el porcentaje de españoles que culpabiliza en exclusiva al anterior Gobierno de ZP se ha reducido 16 puntos de (de 49 % a 33 %) y ha aumentando  en cambio 15 puntos el de quienes  consideran como único culpable al actual Gobierno del PP (de un 9 % a un 24 %). La corresponsabilidad de los dos Gobiernos permanece más o menos estable (37 %). Es decir, la sensación de que en alguna medida (es decir, bien en exclusiva, bien en parte) los culpables son los socialistas es cada vez menor (de un 83 % en junio del año pasado a un 70 % ahora); en el caso del PP esa misma sensación ha subido del 43 % al 61. Este cambio  se debe en esencia a que ha aumentado sustancialmente el porcentaje de votantes socialistas que ahora exoneran al anterior Gobierno mientras que se ha incrementado el porcentaje de votantes populares que pasan a culpar al actual ejecutivo.

Según una famosa anécdota —popularizada por la película Traffic del director Steven Soderbergh—cuando el mandatario ruso Nikita Kruschev tuvo que ceder su puesto a Leonid Brezhnev le dejó dos cartas en sendos sobres cerrados con la siguiente instrucción: abrir la primera cuando sufriera una crisis política en la que su administración y su propio puesto como líder de la Unión Soviética corrieran peligro. En su interior encontraría como solucionarla. En el caso de que posteriormente tuviera que afrontar otra situación similar debería proceder a leer la carta del segundo sobre. No mucho tiempo después de aquél traspaso de poderes, Kruschev tuvo que hacer frente a la primera situación complicada para su Gobierno por lo que, según le había indicado su predecesor, abrió el primero de los dos sobres. Dentro, una nota le indicaba cómo proceder: “écheme a mi la culpa de todo lo que ocurre”. Así lo hizo Brezhnev, y  le funcionó, por lo menos lo suficiente como para poder seguir gobernando. Tiempo después, ante la zozobra política y social del país, el mandatario soviético creyó conveniente echar mano del segundo sobre. Se encontró con el siguiente mensaje: “es el momento de que se siente y escriba dos cartas como las que le dejé”. Rajoy tiene que saber que justificar decisiones políticas aludiendo a la herencia recibida funciona, pero solo una vez. De momento, ya ha abierto el primer sobre.

El País