Los ingresos mensuales netos* que, de media, percibe una mujer española se encuentran alrededor de los 1.100€, casi 400€ menos que los de un hombre. El nivel de estudios y el acceso al mercado laboral son dos de los factores más significativos para explicar esta brecha de ingresos, pero ni el primero ni el segundo se entienden sin acudir a factores propios de discriminación vertical y horizontal por razón de género. Actualmente son más mujeres que hombres las que cuentan con estudios superiores (35% frente a 33%) y son más ellos que ellas los que tienen un trabajo remunerado (56% frente a 43%), a menudo con más horas, en puestos más altos y en sectores con más alta remuneración, mientras que casi una de cada cinco mujeres (18%) continúa dedicándose exclusivamente al trabajado doméstico no remunerado.

Estos no son datos exactos, solo resumen de forma aproximada el nivel de ingresos con el que la ciudadanía, de viva voz, dice que cuenta cada mes. No obstante, con todas las distancias y cautelas, lo cierto es que estas cifras son de alguna forma similares a las últimas publicadas por el Instituto Nacional de Estadística, que sitúa la brecha salarial de género (no ajustada a características individuales) en términos de salario medio bruto en el 24% (2013), frente al 26% que los datos de encuesta registran respecto a los ingresos medios netos.

¿Qué factores** agudizan la brecha de ingresos?

El mero hecho de ser mujer en España supone percibir de media 370€ menos al mes.

Ciertamente, la brecha significativa más amplia se registra entre quienes poseen estudios superiores frente quienes no tienen estudios (+580€), aunque este último grupo representa apenas el 1% de las personas de más de 18 años en España, en comparación al 34% que constituye el primero. La clave está en que por cada etapa formativa superada (primaria, secundaria o terciaria) el nivel de ingresos se puede llegar a incrementar en 270€/mes.

Por otro lado, el segundo factor más significativo es la situación ocupacional, por razones obvias: quienes cuentan con un trabajo remunerado, por ejemplo, cuentan con 520€ más al mes que quienes se encuentran en situación de desempleo, de igual forma que quienes estudian cuentan con 290€ menos que estos.

Aun así, los ingresos entre quienes trabajan son clara y significativamente distintos según el género: las mujeres son mayoría en todos los tramos de ingresos inferiores a los 1.200€, de igual modo que los hombres lo son —y casi en la misma proporción— en aquellos por encima de esa cifra. Aquí, los efectos del tipo de jornada laboral y/o el sector de actividad económica al que se pertenece son los que, en parte, están detrás de tan significativas diferencias. Cuando el INE compara la ganancia por hora, la brecha disminuye de forma importante, aunque en ningún caso desaparece.

El factor generacional es clave: pertenecer a la Generación X supone un incremento de 350€ al mes respecto a formar parte de la generación inmediatamente posterior la denominada “millennial”. Pero indudablemente la situación ocupacional es determinante en este sentido, ya que los “millenials” ven retrasada cada vez más su entrada al mercado laboral y, entre otras cosas, los años dedicados a la formación son superiores. No obstante, el 58% de esta generación posee un trabajo remunerado y los ingresos son significativamente más bajos que la generación anterior.

Los espacios ideológicos son también un componente destacado a la hora de explicar las diferencias monetarias. El bolsillo cuenta a la hora de decidir a qué partido votar y, en este sentido, quienes en una escala 0-10 —0, extrema izquierda; 10, extrema derecha— se sitúan en la zona más a la derecha (7-10) cuentan con unos 220€ más al mes que quienes se sitúan más a la izquierda (0-3).

Por último, las diferentes dinámicas socioeconómicas que atraviesan el territorio español también demuestran tener un impacto significativo sobre todo en sus extremos: residir en un municipio de más de un millón de habitantes puede incrementar los ingresos mensuales en 150€, respecto a vivir en uno de menos de 10 mil habitantes.

¿Poco da para mucho? La diferente percepción de mujeres y hombres del impacto de los ingresos en la calidad de vida en el hogar

Tener pocos o muchos ingresos influye de manera evidente: entre vivir cómodamente o vivir atravesando muchas dificultades, los ingresos determinan una gran parte de la calidad de vida.

Sin embargo, ingresar menos de 1.000€ al mes parece significar una cosa bastante distinta para mujeres y hombres. Entre las que expresan que con los ingresos actuales “les llega para vivir”, el 38% ingresa menos de esa cantidad, en cambio eso lo piensa el 25% de ellos con esos mismos ingresos. O visto desde el lado inverso: entre las mujeres que consideran que hoy por hoy “tienen dificultades” en su hogar, solo el 11% percibe entre 1.000€ y 3.000€ frente al 36% de los hombres.

¿A qué puede deberse este “desfase” en la autopercepción de la calidad de vida del hogar? En primer lugar, tendría que ver con cuántos miembros del hogar introducen ingresos, es decir, cuál es la cuantía total de ingresos con la que se cuenta cada mes.

En segundo lugar, el número de mujeres sin ingresos es muy superior al de hombres (74% frente a 26%) y, llamativamente, son más ellas que ellos las que reconocen que “les llega para vivir” o incluso “viven cómodamente” entre ese grupo, lo cual invitaría a pensar —algo que no puede corroborarse con los datos de esta encuesta— que hay un mayor número de mujeres que de hombres sostenidos económicamente por sus parejas.

Y en tercer lugar, es probable que, a estas dos situaciones anteriores, pueda sumarse también el factor semántico, esto es, qué distintos significados pueden suscitar las expresiones “tener dificultades” o “nos llega para vivir”. El grado de eficiencia con el que se pueden administrar los ingresos en el hogar podría condicionar la propia percepción de qué es tener dificultades o vivir cómodamente.

 

* Por ingresos se entiende el total de ingresos mensuales netos declarados por la ciudadanía (Encuesta “Pulso de España” realizada en febrero 2017 a una muestra nacional de 4.000 personas mayores de 18 años y con derecho a voto). Los datos se recogen a partir de la pregunta “Cuáles son sus ingresos totales mensuales aproximados?” y, por tanto, no se pretende obtener una cifra exacta sino una cantidad aproximada de cara a facilitar la respuesta (solo el 3% optó por no contestar finalmente). Las categorías de respuesta se dividieron en 11 intervalos distintos: 1) sin ingresos; 2) menos de 400€; 3) entre 401€ y 600€; 4) entre 601€ y 800€; 5) entre 801€ y 1.000€; 6) entre 1.001€ y 1.200€; 7) entre 1.201€ y 1.500€; 8) entre 1.501€ y 2.000€; 9) entre 2.001 y 3.000€; 10) entre 3.001€ y 4.000€; y 11) más de 4.000€. Para el cálculo de la media de ingresos se ajustaron todas las respuestas al valor medio en cada una de las categorías (5.500€ para la categoría más de 4.000€). Por último, cabe precisar que la denominación genérica “ingresos” puede incluir salarios, rentas, pensiones, prestaciones o cualquier ingreso de otro tipo tanto emergido como sumergido.
** Para determinar la estructura de la brecha de ingresos se ha realizado una regresión lineal con la variable de ingresos ajustada al promedio de cada categoría como variable dependiente, y el género, el nivel de estudios, la generación de pertenencia, la situación ocupacional, el tamaño del municipio, la autoubicación ideológica, la percepción de la situación económica, la percepción de la distribución de la riqueza en España y la autoevaluación del nivel ingresos disponible en su hogar, como variables independientes. Aquí se destacan únicamente los factores estadísticamente significativos (p<0.001 ó p<0.05).