¿Hay algo más repugnante que eliminar la mierda de otro? Sí, y resulta mucho más difícil de desincrustar: la persistente desigualdad entre una mitad de la población y la otra. El abanico es enorme, desde todas las violencias machistas a las dobles jornadas, pasando por la brecha salarial, que es del 19,3% y ha empeorado con la crisis. Ha crecido el paro femenino y bajado la representación política.

Alto y claro lo reconocen los ciudadanos cuando se les pregunta, como en el Estudio que ahora presenta Metroscopia. La inmensa mayoría, nueve de cada diez españoles, cree que no se ha conseguido la igualdad plena. El 71% considera que las mujeres tenemos la vida más complicada. También son más los que opinan que ganamos menos, nos cuesta más encontrar trabajo, obtener estabilidad en él, llegar a puestos de responsabilidad en la empresa y en la política o compaginar la vida laboral y familiar.

Aquí, algunos hallazgos que se desprenden del estudio:

La política importa. Son más conscientes de la desigualdad (por encima de la media de todas las respuestas) las mujeres, los adultos (entre 35 y 64 años), los votantes de izquierdas (Podemos, IU y PSOE frente a Ciudadanos y PP), los parados, jubilados, estudiantes y especialmente las amas de casa. Puede que los más jóvenes no hayan experimentado aún las mieles del mercado laboral y que las mujeres que se quedan en el hogar lo vivan de forma humillante.

pesimista

Lo tenemos más claro que hace 20 años. Ahora percibimos más las desigualdades, quizá por la mayor visibilización de la situación. Una encuesta del CIS preguntaba en 1995, como ahora este estudio, por la situación de las mujeres frente a los hombres en lo laboral y político. Hace dos décadas, con menor paridad, no éramos tan conscientes. Un ejemplo: un 63% creía que ellas lo tenían peor en términos de salario. Hoy esa constatación sube hasta el 80% (17 puntos más). En el resto de preguntas (estabilidad laboral, promoción, oportunidad de encontrar empleo o que este sea estable) la diferencia es, de media, de 10 puntos más. Eso sí, un 59%, igual que en 1995, opina que para nosotras es más difícil obtener representación política, pese a que la ley de Igualdad del año 2007 consagró que un 40% de las listas electorales fuesen integradas por mujeres y ahora se haya batido el récord de diputadas en el Congreso. Aunque es cierto que España ha retrocedido en igualdad, sobre todo en términos políticos (en asuntos económicos su situación siempre había sido peor). Ni siquiera un tercio de los altos cargos nombrados por Rajoy fueron mujeres.

Nosotras, a los retretes. Si bien creemos que hay desigualdad, otra cosa es lo que hacemos para paliarla, como señala el Director del Estudio, Francisco Camas García. Y en casa lo tenemos crudo. Nosotras empleamos el doble de tiempo que los hombres (4,29 horas al día en total) en las tareas domésticas, una cuestión que mejora muy lentamente con los años pese a nuestra incorporación al mercado laboral. Tiene un símbolo: limpiar el baño, y bueno, planchar (¿será por lo pesado que resulta?). Si vivimos en pareja, nos tragamos siempre o normalmente (el 73%, según este estudio) la bonita tarea de enfrentarnos a los residuos más desagradables de la casa. Con la plancha y la lavadora ocurre lo mismo. En el resto de los deberes domésticos, salvo las chapuzas, se reconoce un reparto un poco más igualitario.

La miopía masculina. Casi el 80 % de las mujeres dicen que la vida es en general más difícil para ellas. Solo seis de cada diez hombres opinan esto. Ese optimismo masculino en relación a nuestra situación se repite en todo el estudio. Incluso cuando responden a la pregunta de si se ha alcanzado la igualdad plena: un 11% de ellos cree que sí y solo un 5% de las mujeres. Eso hace pensar en desinterés, falta de empatía y llevándolo a su extremo, en complicidad más o menos consciente con las situaciones injustas de quienes comparten techo con ellos.