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Los futuros votantes de la coalición Junts pel Sí no presentan una unión compacta
sino, más bien, un acuerdo basado en un solo punto común: la independencia. Aunque en conjunto puedan transmitir una imagen de fuerza enraizada en las emociones —que la tienen— el último sondeo preelectoral de Metroscopia evidencia que entre los votantes de Junts prima la visión estratégica por encima de una identitaria colectiva y homogénea. Como en aquel eslogan de CiU en las primeras autonómicas de 1980 “Ara convé votar Jordi Pujol”, en el próximo 27S parece haberse retomado el mensaje estratégico de lo conveniente: “Ara convé Junts pel Sí”.

La independencia como fin une, pero la presencia conjunta de electores provenientes de formaciones con posiciones históricamente tan dispares como CDC y ERC, da cuentas de una estructura de apoyos más bien heterogénea.

El 85% de los potenciales votantes de Junts pel Sí reconoce que la visión plebiscitaria de las próximas elecciones es algo que les motiva especialmente para ir a votar y, en el caso de que se convocara un referéndum legal sobre la independencia, el 94% votaría . Sin embargo, no existe consenso ni sobre el resultado que sería legítimo para proclamarla ni sobre la vía más adecuada para alcanzarla.

El electorado se divide en dos mitades. El 50% de los futuros votantes de Junts opina que la mitad más uno del total de votos en las próximas elecciones sería suficiente para declararse independientes, mientras que el 47% se inclina por reunir una mayoría más amplia. En el supuesto de que los partidos soberanistas consiguieran la mayoría parlamentaria, el 53% cree que la forma adecuada de lograr la independencia sería la negociación con el gobierno de España, mientras que el 45% opina que debería proclamarse de forma unilateral.

Estas últimas diferencias son más amplias incluso si se compara por partidos políticos[1]. El 41% de los potenciales votantes de Convergencia piensa que una victoria independentista en las próximas elecciones se traduciría en un mandato, sin más, para promover la independencia, mientras que en el caso de ERC es del 51% (10 puntos más). La mayoría de votantes convergentes (57%) considera que la independencia debería ser negociada, frente al 49 % de republicanos y al 42% de la CUP (8 y 15 puntos menos).

Por último, la asimetría de posiciones entre el potencial electorado independentista —tanto de Junts como de la CUP— cobra mayor magnitud en la distribución de las preferencias por el próximo president de la Generalitat. Si Junts pel Sí obtuviera el 27S un resultado que le permitiera formar gobierno, el 83 % de los futuros votantes convergentes querrían ver de nuevo a Artur Más al frente del ejecutivo, un porcentaje 36 puntos inferior en el caso de los votantes de ERC (47%) y 57 puntos menor en el de la CUP (26%).

Sin duda, es una incógnita cuál será finalmente el resultado en las urnas de Junts pel Sí el próximo día 27, pero más incierta si cabe será la reacción que tendrán sus votantes una vez conocido el desenlace a partir del día 28. De lograr una holgada mayoría, cabe imaginar que su unión se fortalecerá para emprender un posible proceso hacia la independencia. En caso contrario, la formación de un gobierno que satisfaga a todos quedará lejos de ser una tarea fácil.

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[1] Ya que no es posible conocer qué porcentaje de votantes pertenecería a CDC y ERC dentro de la coalición Junts pel Sí, la aproximación que se realiza en este análisis se basa en los datos de intención de voto directa a estos partidos en unas elecciones generales que se celebraran hoy.
Ficha técnica: Sondeo efectuado mediante entrevistas telefónicas, a una muestra de 2.000 residentes en Cataluña mayores de 18 años, distribuidas de manera no proporcional al peso poblacional de cada provincia, asignándose 300 entrevistas a la de Girona, 300 a Lleida, 300 a la de Tarragona y 1.100 a la de Barcelona. La muestra está estratificada, dentro de cada provincia, por tamaño de hábitat; se han aplicado cuotas de sexo y edad a la última unidad (persona entrevistada). Para los análisis que se refieren al conjunto de Cataluña, se ha realizado un proceso de reequilibraje para restituir el peso proporcional que realmente corresponde a los datos de cada una de las cuatro provincias en función del peso demográfico de estas sobre el total de la Comunidad. La eficiencia muestral, tras este reequilibraje, es del 85.7% por lo que los datos referidos al conjunto de la Comunidad catalana equivalen a los de una muestra de 1.717 entrevistas. Para un nivel de confianza del 95.5% (que es el habitualmente adoptado) y asumiendo los principios del muestreo aleatorio simple, en la hipótesis más desfavorable de máxima indeterminación (p=q=50%), el error de muestreo que corresponde a los datos referidos al total de la muestra ponderada es ±2.4 puntos. El error de muestro de los datos referidos a las muestras provinciales es de  ±3.0 puntos en el caso de Barcelona y de ±5.8 puntos en los casos de Girona, Lleida y Tarragona. A las personas entrevistadas se les ofreció la posibilidad de ser preguntados (y de contestar) en castellano o en catalán. El estudio se realizó entre el 14 y el 16 de septiembre de 2015.