La comparación directa entre Esperanza Aguirre y el candidato que aspira a disputarle la Presidencia de la Comunidad, el socialista Tomás Gómez, arroja un saldo claramente favorable a la primera. Desde que ganó las primarias que le convirtieron en candidato del PSM a la Presidencia de la Comunidad lo único que el exalcalde de Parla parece haber consolidado es su grado de notoriedad entre la ciudadanía madrileña: ahora le conoce el 88%, casi el doble que hace apenas un año. Pero este mucho mayor grado de conocimiento no parece haber ido acompañado de una mejoría clara de la evaluación de su imagen personal ni parece traducirse de forma significativa en el esperable gancho electoral. De hecho, todavía los votantes socialistas madrileños se presentan divididos sobre si es el mejor candidato posible para hacer frente a Esperanza Aguirre: un 44% piensa que sí, pero un 38% añora a Trinidad Jiménez.

En las cuatro dimensiones en que los dos candidatos son evaluados por la ciudadanía, la presidenta queda claramente por delante: es percibida como la que, de los dos, conoce mejor los problemas de la Comunidad (57% frente a 13%), como la que transmite la sensación de tener ideas más claras (57% frente a 18%), como la que lo haría mejor al frente de la Comunidad (52% frente a 28%) y como la que inspira más sensación de ser una persona en la que se puede confiar (46% frente a 29%). Y cabe destacar que la evaluación que, en estos cuatro aspectos, recibe Esperanza Aguirre de sus votantes es mucho más entusiasta que la que, en cambio, obtiene Tomás Gómez entre los suyos.

Esperanza vs Tomás

Trinidad vs Tomás

¿Cabe pensar en una reacción de última hora de los, por el momento, más bien apáticos votantes socialistas? La mayoría de los madrileños (y lo que resulta especialmente significativo, también la mayoría de los votantes socialistas) duda de ese efecto movilizador de última hora. Ciertamente, cuatro de cada diez votantes socialistas creen posible que en el último minuto, ante la inminencia de una victoria del PP, parte de quienes dicen que no van a votar al PSM cambien su actitud y le den su voto, aunque sea de mala gana. Esto sugiere, como escenario máximamente optimista, algún posible recorte de la distancia electoral que ahora parece existir entre ambos partidos, pero no invita a pensar en la posibilidad real de una remontada que diese un vuelco al resultado hoy por hoy más probable.

Reacción último minuto

Blog de Metroscopia (El País)