02/07/2014

Metroscopia - Malos humos, por Mar Toharia

Somos 7.000 millones de personas en el planeta. Y la mitad habita en ciudades donde cada día, con petróleo, circulan miles de coches. Este tránsito se considera hoy la segunda mayor fuente de emisiones de gases contaminantes de la Unión Europea, con fuertes impactos sobre la calidad de las aguas, el aire, la tierra y también la salud de la población.

De hecho, la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA) señala que la contaminación del aire puede reducir la esperanza de vida de los europeos hasta en tres años. Y según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), si no se toman medidas, dentro de dos décadas el ozono troposférico causará en zonas urbanas casi 30 muertes prematuras por cada millón de habitantes (hoy en día provoca 9). Además, la Comisión Europea calcula que, en términos de salud humana, la contaminación supone un gasto para la economía europea de entre 427.000 y 790.000 millones de euros anuales. Y es que nuestra movilidad diaria, el transporte de productos de consumo y alimentos, la calefacción o la elaboración de objetos dependen fundamentalmente de las fuentes de energía fósil (petróleo, carbón o gas natural) cuya quema incrementa el CO2 en la atmósfera y el aumento de la temperatura global.

En nuestro país hay una media de 1,3 coches por hogar, y en gran medida, esto provoca que el  80% de los españoles respire un aire de calidad inferior a los índices recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). La mitad de la energía utilizada en España procede del petróleo y es el cuarto país consumidor de carbón de la Unión Europea. Sin embargo, la contaminación de los ríos, lagos y aguas subterráneas provocada por el ser humano es el tema ambiental que más preocupa a los españoles (así opina el 71%), seguido del aumento de la temperatura de la Tierra (58%). En Europa nueve de cada diez personas considera que el cambio climático representa uno de los problemas más graves que enfrenta el mundo (el 70% lo califica como “muy grave”), después de la pobreza y la situación de la economía. Y el 92% de los europeos afirma que es importante que sus Gobiernos concedan ayudas para aumentar la eficiencia energética de aquí a 2030 y un 90% que su Gobierno fije objetivos para aumentar el uso de las energías renovables de aquí a 2030. Por otra parte, el 80% de la población (un 52% de los españoles) considera que la lucha contra el cambio climático y el uso más eficiente de la energía podrían impulsar la economía y el empleo.

Todo ello explica que los ciudadanos europeos ya hayan comenzado a crear iniciativas para reducir estos malos humos urbanos. En nuestro país, ejemplo de ello lo encontramos en Barcelona, Málaga, Sevilla, Zaragoza, Mallorca o Zarzalejo, unidos en la propuesta de crear ciudades y pueblos “en transición” de una forma de vida dependiente de los combustibles fósiles a otra basada en el uso de energías y bienes obtenidos de manera sostenible, la localización de la producción y en la reducción del ritmo de consumo.

Mar Toharia Terán, geógrafa y analista de Metroscopia

Ilustración:Mar Toharia