Los congresos de Ciudadanos, PP y Podemos han tenido lugar en un contexto anímico de la sociedad española marcado por un mayor pesimismo respecto de la situación política que de la económica. Esto representa una novedad. Usualmente, la ciudadanía ha venido expresando una peor evaluación del estado de nuestra economía que de nuestra vida política.

En el momento actual, el 73% de los españoles evalúa negativamente la situación económica general española y el 80% expresa esa misma opinión respecto de la situación política. En comparación con hace cinco años, cuando Mariano Rajoy formó su primer Gobierno, se ha producido una relativa disminución del malestar económico y un notable incremento del malestar político.

La celebración de los congresos de Ciudadanos, Partido Popular y Podemos —de forma prácticamente simultánea— no ha mejorado en forma significativa alguna el diagnóstico general de la ciudadanía sobre la situación política de conjunto pese al efecto euforizante que ha podido tener, especialmente para los votantes de los dos primeros. En efecto, el porcentaje que ahora sigue evaluando negativamente el estado de nuestra vida pública es el 84% entre los votantes de Ciudadanos, el 63% entre los del PP y el 97% entre los de Podemos.

Contra lo que algunos parecen creer, el tiempo de la ira por el contexto económico parece ir atenuándose pero está aún lejos de haberse disipado. En este momento, el enfado social resulta referido en mayor medida a la vida pública.