La noticia publicada por EL PAÍS el pasado jueves sobre los papeles secretos de Luis Bárcenas corrió como un reguero de pólvora por la sociedad española: a media tarde de ese mismo día, según datos de Metroscopia, estaban ya al tanto de la noticia siete de cada diez españoles (70%): es decir, prácticamente tantos como los que votaron en las últimas elecciones generales.

La inmediata y masiva atención a esta información se presentó de la mano de un profundo y amplio enojo: la primera reacción del 80 % de los españoles (y lo que es más significativo, del 59% de los votantes del PP) es pedir la inmediata dimisión de sus cargos de los dirigentes que aparecen como posibles beneficiarios de pagos irregulares. Se trata, sin duda, de una respuesta en caliente —y, por tanto, más emocional que racional, y quizá precipitada—, pero que expresa claramente la ya nula paciencia y tolerancia ciudadana ante la cascada de noticias referidas a conductas improcedentes en nuestra vida pública.

De forma asimismo masiva (70%) los españoles piden al PP la convocatoria inmediata de un congreso extraordinario de renovación, que permita el relevo de sus actuales dirigentes y el inicio de una nueva etapa, discontinua de la anterior.

Entre los votantes del PP los partidarios de este congreso extraordinario superan en 18 puntos a los opuestos (54% frente a 36%). La petición de elecciones generales, como posible salida a la situación creada, obtiene un apoyo que aun siendo mayoritario, es claramente más reducido (54%): al respecto, los votantes populares y socialistas mantienen posturas diametralmente opuestas (entre los primeros siete de cada diez se oponen, entre los segundos esa misma proporción se muestra a favor).

El fracaso del actual equipo dirigente del Partido Popular a la hora de conectar con la sociedad queda evidenciado por el hecho de que el 76% de los españoles (y lo que sin duda es más relevante, el 58% de los propios votantes del PP) no consideren ni creíbles ni convincentes las explicaciones hasta ahora recibidas. Y esa misma masiva sospecha se registra respecto de la posible eficacia y credibilidad final de las anunciadas auditorías entre el conjunto de la ciudadanía, dividiéndose al respecto las opiniones de los votantes populares, con leve predominio de los que se muestran escépticos.

El País