Metroscopia - Estimación Ayuntamiento Madrid 2015El PP perdería la mayoría absoluta con la que ha gobernado en el Ayuntamiento de Madrid durante los últimos 24 años si, finalmente, se confirman los resultados estimados por Metroscopia en el sondeo que hoy publica este periódico. Los populares volverían a ser los más votados en la capital pero obtendrían siete concejales menos de los necesarios para lograr esa mayoría absoluta. Precisarían, así, el apoyo de otra formación política para retener la alcaldía.

De los cuatro partidos que obtendrían representación en el Consistorio madrileño la opción ideológicamente más cercana al PP es, sin duda, Ciudadanos. Su líder nacional, Albert Rivera,  ha anunciado la posibilidad de que su partido establezca pactos puntuales con otras formaciones políticas en aquellos sitios en los que no sea el más votado. Pero también ha matizado que eso no implicaría —o no en todos los casos— apoyar a la fuerza más votada. Con un escenario político como el ahora estimado, la pregunta que cabe plantearse es por qué opción se inclinaría Ciudadanos: si daría su apoyo al PP para que Esperanza Aguirre se convirtiera en la próxima Alcaldesa de la capital o si, por el contrario, apoyaría a una candidatura alternativa de ellos junto a Ahora Madrid y PSOE, para que ese puesto lo ocupara bien Manuela Carmena bien Antonio Miguel Carmona.

Para los más jóvenes esta situación puede ser novedosa, pero existe un precedente histórico que quizá todos los partidos, pero sobre todo Ciudadanos, deberían tener en cuenta de cara al futuro. En las elecciones municipales de 1987 en Madrid, el PSOE fue el partido más votado en la capital pero no logró la mayoría absoluta para poder gobernar en solitario. De los cuatro partidos que obtuvieron representación —el mismo número que ahora— los dos que ocupaban el espacio ideológico del centro/derecha (Alianza Popular y el Centro Democrático y Social) sumaban un concejal más que los logrados por los dos partidos de la izquierda (el propio PSOE junto con el Partido Comunista de España).

Con el apoyo del CDS, el más cercano ideológicamente, Alianza Popular se habría hecho con la alcaldía. Sin embargo, los centristas votaron a su propio candidato con lo que permitieron que fueran los socialistas quienes, apoyados por los comunistas, se alzaran con el Gobierno local. La legislatura no fue fácil y, de hecho, transcurridos dos años, populares y centristas —esta vez sí, de la mano— presentaron una moción de censura contra el alcalde socialista, Juan Barranco, lo que permitió al líder del CDS, Agustín Rodríguez Sahagún, hacerse con la alcaldía madrileña. En las siguientes elecciones municipales de 1991, el refundado Partido Popular se alzó con la primera de las seis mayorías absolutas consecutivas debido, en gran medida, a que consiguió atraer a la práctica totalidad de los anteriores votantes centristas desplazando al CDS a la irrelevancia política (quedó sin representación en el Ayuntamiento al no lograr superar la barrera electoral del 5% de los votos válidos).

No se pueden comparar las coyunturas económica, política y social actuales con las de hace casi tres decenios. Pero ahora, igual que en 1987, hay una fragmentación del espacio centro/derecha en dos partidos— PP y Ciudadanos— que pugnan por la hegemonía en ese electorado. La decisión de Ciudadanos será así determinante para elegir a la persona que estará al frente del Ayuntamiento madrileño. Pero, probablemente, lo será también para su propio devenir político.

El País