Según el Barómetro de Cultura Ecológica elaborado por Metroscopia, el 82% de los españoles manifiesta que las ciudades del mundo son, en general, poco o nada sostenibles. Y el Informe Mundial de Ciudades 2016 (WCR2016), presentado en mayo en Nueva York, lo respalda: el modelo de urbanización actual es insostenible. Y necesita cambiar para poder responder a los retos de nuestro tiempo, y atender asuntos como la desigualdad, el cambio climático, y el crecimiento urbano informal, inseguro e insostenible añade. Un reto que forma parte, en este momento, de las agendas políticas internacionales.

Octubre es, desde 2014, un mes dedicado a la generación y difusión de conocimiento sobre los problemas y las oportunidades del desarrollo urbano sostenible. Comienza el primer lunes del mes, señalado por Naciones Unidas como el Día Mundial del Hábitat, y culmina con la celebración del Día Mundial de las Ciudades cada 31 de octubre. Pero este año, además, entre los días 17 y 20, se celebra Habitat III -la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible- en la ciudad de Quito (Ecuador) donde se aprobará una Nueva Agenda Urbana, y se reforzará el compromiso global a favor del desarrollo sostenible.

Y es que, el planeta se está urbanizando. Las ciudades acogen a más de la mitad de la población mundial (y se estima que en 2030 serán dos tercios), concentran entre un 60 y 80% del consumo de energía, y el 75% de las emisiones de carbono. En las 600 mayores urbes del mundo habita una quinta parte de la población del planeta y se genera el 60% del Producto Interior Bruto (PIB) global. Y tan sólo en sus barrios marginales viven unos 828 millones de personas. Según datos de Metroscopia, para el 90% de los españoles el crecimiento de las ciudades supone un riesgo para el medioambiente. Y el informe WCR2016 lo confirma, y añade que en el 75% de las ciudades la inequidad ha aumentado considerablemente, y son “demasiadas” las que han fracasado a la hora de proveer a sus habitantes un espacio sostenible para todos. De manera que “el fiasco de las políticas urbanísticas ha sido espectacular y devastador en su impacto a hombres, mujeres y niños de muchas ciudades. Y la urbanización pasiva (o espontánea) se ha probado como insostenible”.

Ya en 1992 Maurice F. Strong, secretario general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de Río de Janeiro, afirmaba que “la batalla global por la sostenibilidad se ganará o perderá en las ciudades”. Ahora, el necesario cambio de rumbo depende ahora de cómo se afronte este crecimiento. Y, según el informe de la ONU, de la importancia que le otorguen las autoridades locales y nacionales al planeamiento urbano. Ya que “se requiere un cambio de paradigma: de la construcción básica de hogares a un acercamiento más holístico que integre marcos regulatorios, planeamiento urbano y financiero, reconocimiento de los derechos humanos y la necesidad de poner a las personas en el centro del crecimiento sostenible”. Los españoles se muestran optimistas, y el 90% afirma que si los políticos se lo propusieran, sería posible erradicar hambre y pobreza. Sin embargo, el desafío es enorme, especialmente en las ciudades más grandes. Y el WCR2016 plantea cinco principios irrenunciables: asegurar un nuevo modelo que proteja los derechos humanos y el cumplimiento de la ley; garantizar un crecimiento inclusivo; empoderar a la sociedad civil; promover la sostenibilidad medioambiental y las innovaciones que faciliten el aprendizaje y compartir el conocimiento. Unos retos que serán debatidos en Quito los próximos días y que, previsiblemente guiarán a las ciudades en la aprobación, y posterior aplicación, de una nueva Agenda Urbana.