Arranca septiembre con un ambiente político caldeado. Cataluña, elecciones generales y reforma constitucional, nos introducen en un otoño caliente. Seguramente, seguiremos asistiendo a un diálogo de sordos entre los líderes políticos, al menos, hasta que pasen todas las citas electorales. Con todo, según el banco de datos de Metroscopia los ciudadanos saben bien lo que quieren: Regeneración y reforma.
Lo curioso es que no es nada nuevo. Ya desde finales del siglo XIX cuando Francisco Silvela señaló que España se encontraba sin pulso tras el Desastre del 98, la actualidad política española se llenó de esas dos palabras, regeneración y reforma, que fueron las que inspiraron el programa del 14 de abril de 1931. Tras el golpe, la guerra y la Dictadura, en el tardofranquismo reforma volvió a ser palabra totémica frente a la ruptura para los protagonistas que pilotaron la Transición. Entonces, el desafío de traer la democracia y las reformas de todo orden supusieron, sencillamente, un esfuerzo colectivo hercúleo.
Con síntomas evidentes de agotamiento del sistema político, hoy la situación no es ni mucho menos análoga a la de 1899 ni a la de 1975: España tiene pulso, goza de una democracia plena; ha superado su secular atraso económico, conquistó el Estado de Bienestar y es un país altamente modernizado; y, también, ha transitado de la anormalidad que representaba en 1975 a reposicionarse en el escenario internacional, a partir del eje europeo e iberoamericano. Mucho es lo logrado.
Frente a tentaciones adanistas, una de las peticiones más repetidas y apoyadas en los sondeos de Metroscopia a lo largo de estos últimos cuatro años (siempre por encima del 70%), es el de la necesidad de un “espíritu de pacto y concordia [similar al de la Transición que] acometa la modificación y actualización de muchos aspectos de nuestro actual sistema político”. Para ello es necesario, hoy como entonces, compromiso intergeneracional, voluntad de pacto, liderazgo y centralidad (la autoubicación ideológica de los españoles está lejos de los extremismos: si 0 representa la extrema izquierda y 10 extrema derecha, la media española se sitúa hacia el 4,6).
¿Y qué espera la ciudadanía de esta regeneración? Según datos recurrentes de Metroscopia, lo que más valora del sistema público es la garantía de una sanidad y una educación de calidad, universal y gratuita como fundamento de la imprescindible igualdad de oportunidades que promueve una mayor justicia y equidad social (a una gran mayoría –de manera repetida por encima del 70%- no le importa pagar más impuestos si estos las garantizan). Y, además de reformas que den sentido a instituciones a las que no ven una gran utilidad como el Senado o las Diputaciones, ubican su petición de regeneración allí donde hemos encontrado una enorme (y muy localizada) corrupción en los últimos años: los partidos políticos. Los españoles tienen claro que lo que éstos necesitan es transparencia y democracia interna. Junto a auditorías e investigaciones independientes que afloren todos los procedimientos ilícitos –más allá de los ya investigados por la justicia-, precisan una reforma profunda de sus estructuras. En lo concreto, para un amplísimo 83% lo que debe imponerse son las primarias abiertas, las listas electorales abiertas (86%), la supresión de la disciplina de voto (95%), o que los cargos políticos no puedan ostentarse más allá de ocho años (86%), entre otros.
Quizá esta sea la última oportunidad que tengan los dos grandes partidos para proceder de manera clara y contundente -según la estimación de voto de Metroscopia han perdido, aproximadamente, entre un tercio y la mitad del voto que les acompañó en la mayor parte del periodo democrático-. Los partidos emergentes, con quienes según las encuestas van a tener que entenderse necesariamente, deberán no solo exigírselo, sino también atender a eso que la ciudadanía dice que quiere: Básicamente, altura de miras y centralidad. Todos deben tejer un proyecto incluyente, plural y solidario que garantice una nueva y prolongada etapa de estabilidad y progreso que, al fin, es lo que la sociedad demanda a sus representantes.

_
Antonio López Vega es historiador, dirige el Seminario Pulso de España de Metroscopia que se celebra en la UIMP en Santander entre el 7 y el 11 de septiembre y en el que participan, entre otros: Pedro Arriola, Juan Luis Cebrián, Jordi Gracia, Enric Juliana, José María Izquierdo, José María Lasalle, Emilio Ontiveros, Alfredo Pérez Rubalcaba o José Juan Toharia.