La gran mayoría de los españoles (71%) cree que lo que España necesita con urgencia para hacer frente a la actual crisis económica es un gran pacto entre el Gobierno, los partidos de la oposición y las organizaciones sindicales y patronales, similar al que suscribieron estas mismas instituciones en el año 1977.

No es este un dato que indique nostalgia, o que los ciudadanos piensen que cualquier tiempo pasado fue mejor —la opinión es ampliamente compartida también (65%) por los menores de 35 años, que solo pueden conocer aquellos Pactos de la Moncloa de manera referencial—, sino una llamada de auxilio a los principales agentes sociales y políticos de este país.

De momento, la mayoría de ciudadanos son conscientes de que llevar a cabo un pacto como este —que según ellos debería incluir la educación, la sanidad, la Administración de justicia y la política exterior— es actualmente difícil, pero no imposible (51%).

Por eso, no llevarlo a cabo —o no ver intención por parte de sus representantes de hacerlo— podría acarrear cierto sentimiento de frustración entre la ciudadanía y, como resultado, un previsible grado de reproche hacia los actores políticos. Sobre todo hacia aquellos a quienes consideren mayores culpables de su no concreción.

Tres de cada cuatro españoles (76%) piensan que si finalmente no se consigue este gran acuerdo, tanta culpa tendrá el Gobierno como la oposición. Pero, sin duda, el primero tendrá mayor parte de responsabilidad: pactar es ceder y solo puede ceder quien tiene el poder. Y de momento los ciudadanos no están percibiendo esa actitud ni en el Gobierno ni en el presidente Mariano Rajoy.

La cuestión, voluntades al margen, es que para sacar adelante cualquier pacto de estas características hacen falta líderes políticos que cuenten con la confianza, el apoyo y la legitimidad (no solo electoral, también moral e incluso carismática) de sus conciudadanos. Y, sin embargo, si algo ha puesto de relieve la actual crisis económica es la existencia de otra crisis política igual de profunda y preocupante, cuyo principal rasgo parece ser, precisamente, la ausencia de liderazgos políticos.

De hecho, entre los ciudadanos que se manifiestan críticos con la actual situación política de nuestro país, que son la abrumadora mayoría (91%), un 47% responsabiliza de ello en mucha mayor medida a los actuales líderes políticos que a la forma en que está organizada nuestra democracia (23%).

Que el pacto para salir de la crisis es necesario parece evidente; ahora bien, la cuestión que quizá debería plantearse es si los actuales líderes políticos están capacitados para suscribirlo. Los ciudadanos ya se han hecho esa pregunta y la han contestado.

El País