Pablo Iglesias desde hace unas semanas y ahora también Íñigo Errejón. Las dos cabezas más visibles de Podemos han elaborado un discurso de negación de la validez de las encuestas justo en el momento (es un clásico) en el que sus resultados no les son favorables. No nos representan, vienen a decir, y basan su argumentación en que no acertaron a predecir sus buenos resultados en las elecciones Europeas y en las municipales, principalmente en Madrid y Barcelona.

Y es verdad en lo que se refiere a las Europeas. Nadie supo medir en su magnitud la irrupción de Podemos. Pero no en lo que respecta a Madrid y Barcelona.

Los estudios de Metroscopia publicados en El País una semana antes del 24-M, ya anticipaban claramente el cambio político en ambas capitales. “Empate técnico entre el PP y la lista apoyada por Podemos en Madrid” y “Colau desbanca a Trías en Barcelona, fueron los títulos de ambos sondeos. Imposible ser más claros y difícil ser tan certeros. Hoy tanto Madrid como Barcelona están gobernadas por Manuela Carmena y Ada Colau.

Es comprensible que en una estrategia de recuperación de apoyos se acuda a todo tipo de argumentos, Errejón e Iglesias han reconocido fallos en su estrategia y están cosechando aciertos con sus últimos fichajes. Y así empieza a fotografiarlo también el barómetro de Metroscopia de noviembre. Pero quizá, justo de ellos, que por estudios y oficio saben bien cómo funciona la demoscopia, cabría esperar una lectura más fina de lo que es una encuesta, salvo que estén perdiendo la frescura de la “nueva política” y se apunten al manido discurso de siempre que prometían sustituir.