Siete de cada diez españoles convocados a las elecciones del próximo domingo dicen que con total seguridad acudirán a votar. Pero de ellos, hay un porcentaje que todavía no se ha decantado por una opción política concreta. Son los decididos indecisos. Actualmente, cuando quedan pocos días para la cita con las urnas, representan un 13%, la mitad que en las elecciones del pasado 20D y el porcentaje más bajo de las últimas tres elecciones generales: en 2008 eran el 19%, en las de 2011 el 21% y en la recientes de 2015 el 25%. Este es, sin duda, un dato relevante: el voto de los españoles está en estos momentos mucho más asentado de lo que lo estaba hace apenas seis meses. Los que dudan ahora son muchos menos y, por tanto, su comportamiento será algo menos decisivo en el resultado final de lo que pudo ser en 2015. Con todo, se trata de más de tres millones de españoles que están siendo el centro de atención de todas las formaciones políticas en estos últimos días de campaña. Para unos partidos, lograr su apoyo significaría mejorar sus resultados. Para otros, evitar el desastre. Un análisis del perfil de estos decididos indecisos arroja algunas claves que ayudan a entrever cuál será su comportamiento electoral más probable el próximo domingo.

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Los decididos indecisos comparten, con el conjunto del electorado, la percepción negativa sobre la situación económica y la situación política que actualmente vive nuestro país; el estar mucho más a favor del multipartidismo que del bipartidismo; la percepción de que el PP será el partido más votado el próximo domingo pero que, cualquiera que sea la formación política que lo intente, necesitará contar con el apoyo de otros partidos para poder gobernar; y similar nivel educativo. Los decididos indecisos, además, no se alejan mucho ideológicamente del elector medio: se ubican en una posición de centro levemente escorada a la izquierda (en el 4.8 frente al 4.7 en el que se sitúa el conjunto del electorado español, dentro de la escala 0 = extrema izquierda – 10 = extrema derecha).

Pero el perfil de unos y otros diverge en aspectos importantes. Uno es el sexo: como suele ser habitual, entre los decididos indecisos predominan claramente las mujeres sobre los hombres: 63%/37% (cuando la distribución en el conjunto del censo electoral es 52% frente a 48%). Otra es su edad: en promedio, son tres años más mayores que el total de electores: 52 frente a 49. Por otro lado, evalúan mucho peor que el total nacional el trabajo desarrollado por los dos principales líderes de la nueva coalición Unidos Podemos: si entre el conjunto del electorado, Pablo Iglesias y Alberto Garzón obtienen un saldo evaluativo (diferencia entre los porcentajes de quienes aprueban y desaprueban su labor política) de -27 y -3 puntos, respectivamente, entre los decididos indecisos estos saldos son claramente peores (-47 y -20). Los que obtienen Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, aunque igualmente negativos, son más moderados entre estos decididos indecisos: -40 y -25 puntos, respectivamente (cuando entre la totalidad del electorado son -44 y -34). Y —como ocurre entre el conjunto de los españoles— Albert Rivera es el único que logra un saldo positivo y, además, más elevado que entre el total nacional: +9 (siete puntos más). De hecho, de los cuatro principales candidatos, el líder de Ciudadanos es el que es visto por un porcentaje mayor de decididos indecisos como mejor presidente del Gobierno de España: 20% frente al 18% que señala a Rajoy, el 17% a Sánchez y el 9% a Iglesias. Entre el conjunto de los españoles Iglesias y Sánchez empatan en la primera posición.

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Hay dos coaliciones postelectorales que resultan atractivas (son más quienes se manifiestan a favor que en contra) para los decididos indecisos y no así para el conjunto del electorado. La preferida sería la conformada por el PSOE y Ciudadanos: un 59% estaría a favor y un 38% en contra (entre el conjunto de los españoles se da una clara división de opiniones 49%/50%). La segunda opción que más apoyos concita es esta misma pero incorporando al PP: un 55% se muestra a favor frente a un 42% en contra (entre el conjunto del electorado los porcentajes se invierten: 44%/55%). Al contrario de lo que ocurre entre el conjunto nacional, la coalición entre PP y Ciudadanos reúne entre los decididos indecisos más apoyos que rechazos (49%/47%). Y, si entre el total de españoles la posible coalición PSOE-Unidos Podemos obtiene un saldo positivo (50% se muestra a favor y 48% en contra), entre los decididos es mayoritariamente rechazada (43% a favor frente a 53% en contra).

¿Entre qué opciones dudan los decididos indecisos? El grupo más numeroso (23%) lo hace entre votar al PSOE o a Unidos Podemos; un 15% no sabe todavía si apoyar al PP o a Ciudadanos; un 6% está indeciso entre el PP y el PSOE y otro 6% duda entre el PSOE y Ciudadanos. Los socialistas son, así, el partido que está presente en un mayor número de opciones. Por el perfil descrito no parece descabellado pensar que una gran parte de los decididos indecisos, de acabar votando, lo hiciera en favor del PSOE lo que, sin duda, mejoraría el resultado estimado por Metroscopia en el último barómetro preelectoral. Ahora bien, ¿tanto como para evitar el sorpasso? Hoy por hoy, parece que no.

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