La mayoría de los españoles ya se habían hecho a la idea: unos días antes del pasado sábado 9, dos de cada tres ciudadanos —64%— daban prácticamente por seguro que España iba a terminar necesitando de manera más o menos inmediata la ayuda del fondo de rescate europeo. Y no se equivocaban. Eso sí, esa ayuda o rescate se veía venir pero no se deseaba, porque prevalecía ampliamente la opinión —70%— de que una intervención iba a suponer algo negativo para el futuro de nuestro país. Ahora que ya ha sucedido, a esta ayuda financiera concedida para la recapitalización de las instituciones financieras —así se la define en el comunicado difundido por el Eurogrupo— se la juzga de manera menos severa y las opiniones se dividen: un 46% cree que es positiva para nuestro país frente a un 43% que piensa que es negativa. En solo una semana se ha producido, así, un vuelco de la opinión pública que se registra especialmente en el electorado del PP: de un 70% de votantes populares que, hace siete días, pensaba que una intervención era algo malo para España  pasamos ahora a un 70% que considera en cambio que es algo positivo. En este nuevo dictamen ciudadano ha influido, probablemente, la idea de que el trato dado por el Eurogrupo a nuestro país no ha sido peor que el que han recibido otros países necesitados de la ayuda europea: apenas un 10% considera que se nos ha tratado peor. La mayoría —48%— piensa que el acuerdo ha sido similar al alcanzado con otros países y un 32% considera incluso que si ha habido algún tipo de discriminación hacia España ha sido, en todo caso, positiva.

Si alguien ha capitalizado, al menos en un primer momento, esta positiva percepción ciudadana del acuerdo, ha sido, sin duda, el ministro de Economía Luis de Guindos: la evaluación de su actuación durante el proceso de petición del préstamo registra un balance positivo, es decir, son más quienes la aprueban (42%) que quienes la desaprueban (40%). Un superávit escueto pero que contrasta con el saldo negativo que su gestión al frente de su Ministerio merecía hace tan solo una semana (menos 28). La actuación del otro protagonista de este proceso, el presidente del Gobierno Mariano Rajoy, concita, por el contrario, un mayor porcentaje de desaprobaciones (47%) que de aprobaciones (40%): un saldo negativo pero que, al igual que en el caso de De Guindos, es mejor que el de hace una semana. Con todo, los ciudadanos no creen a Rajoy cuando afirma que el crédito concedido por Europa lo acabará pagando la propia banca: solo un 10% cree que será así. La opinión mayoritaria es que será finalmente el Estado —es decir, los ciudadanos—, quien al final se hará cargo del mismo, ya sea en solitario —46%— ya sea junto con los bancos que lo soliciten —40%—. Este último dato hace pensar que las evaluaciones favorables sobre el préstamo concedido no obedecen tanto a la bondad del mismo como a su condición de inevitable: no gusta, pero sin él, todo hubiera sido peor.

en twitter @JPFerrandiz

 

Gráfico préstamo-financiero

El País