Mes y medio más tarde del primer barómetro que realizó Metroscopia para medir el grado de solidaridad de los españoles frente a la crisis de los refugiados, la respuesta es prácticamente idéntica. Una muy amplia mayoría (84%) sigue siendo partidaria de que la localidad en la que reside forme parte de la Red de Ciudades Refugio. No hay distinción ideológica al respecto, y los potenciales votantes de los principales partidos coinciden en la respuesta. Tampoco hay diferencias por edad, ni por sexo ni por ocupación laboral a esta cuestión tan global. La sociedad española, prácticamente ocho de cada diez, quiere que su ciudad acoja a las personas refugiadas que están por llegar en las próximas semanas.

Cuatro preguntas Nov

Una pequeña contracción en el músculo de dar 

Al bajar a tierra las fórmulas concretas de solidaridad, la respuesta general también es favorable si bien la tendencia ha experimentado un pequeño descenso con respecto al sondeo anterior. El 57% de los españoles está a favor de una pequeña subida de impuestos (frente al 61% de septiembre), el 68% haría pequeñas donaciones económicas (ante el 71% de la vez anterior) y por último, el 66% colaboraría como voluntario (en la anterior ocasión era el 71%).

No hay edad a la hora de ayudar 

Al hacer ese inventario de las posibles fórmulas de ayuda a los refugiados -que no sean solo abrir las puertas, geográficamente hablando- los más jóvenes muestran mejor predisposición. Sin embargo, las diferencias generacionales apenas son percibibles excepto cuando se trata de colaborar personalmente como voluntario. En este caso, el 66% de los que tienen entre 18 y 34 años se muestra dispuesto a ello mientras que no llega a la mitad (dato nada desdeñable) la preferencia por parte de los que tienen más de 65 años.

Por Edades vNov

No es lo mismo ayudar con dinero propio que con impuestos o como voluntario 

Algo tan obvio se refleja con total claridad cuando se analiza la respuesta en la horquilla que hace referencia a la situación laboral de los españoles. Respecto a la subida de impuestos, los estudiantes (66%) son los más favorables mientras que el resto –tanto los que trabajan (57%) como lo que están en paro (53%) o en condición de jubilado/pensionista (54%)- está a favor en algo más de la mitad. Si de hacer donaciones económicas se trata, los que trabajan (70%) y los estudiantes (83%) están claramente dispuestos a ello. Algo menor, con toda lógica, es la respuesta afirmativa entre los pensionistas/jubilados (62%) y los que están en paro (60%). Por otra parte, los parados son -junto con los estudiantes- los que en proporción de tres de cada cuatro se ofrecerían como voluntario a asistir a los refugiados.

Por Ocupación vNov

Dos modelos de atención social en función del voto

El modelo de bienestar social con el que identifican los votantes a cada partido es clave a la hora de materializar en acciones concretas la atención social a prestar a los colectivos más vulnerables, en este caso los refugiados. Los datos de opinión pública reflejan pequeñas diferencias entre unos y otros. Serían los potenciales votantes de PP y Ciudadanos los que se muestran más afines a un modelo menos garantista por parte del Estado, algo que se desprende del hecho de que sus potenciales votantes sean los menos partidarios (56% en el caso del PP y 51% en el caso de Ciudadanos) de que se efectúe una pequeña subida de impuestos; porcentaje algo mayor entre los potenciales votantes de Podemos (69%) y a los de PSOE (63%) que concuerda con una defensa del papel del Estado en la protección de los colectivos más débiles. En cuanto a una aportación más personal, los potenciales de PP son menos generosos que el resto, y a pesar de esto representarían a dos de cada tres potenciales votantes del PP. Al frente están los de Podemos, cuatro de cada cinco se decantan por las donaciones de dinero y por el voluntariado. Ambos extremos vuelven a reflejar dos estilos de llevar a la práctica las políticas públicas en protección social.

Por Partidos vNov

Por último, un dato de opinión no analizado en la anterior ocasión refleja la distancia existente entre la buena predisposición de los españoles y la efectiva ejecución de esa declaración de intenciones. Solo un 6% afirma haber realizado ya donaciones personales y tan solo el 1% dice que ya se ha ofrecido como voluntario. Es cierto que en este momento la anunciada llegada de refugiados a nuestro país se está produciendo a cuenta gotas, pero no deja de llamar la atención que habiendo ya podido materializar su solidaridad de distintas formas, los españoles todavía permanezcan sentados esperando a que alguien les llame por teléfono para preguntarles qué estarían dispuestos a hacer.