Conocidos los resultados del 26J, ahora toca hacer balance demoscópico. Uno de los puntos candentes es explicar qué ocurrió con el fallido sorpasso de Unidos Podemos al PSOE y con el estirón del PP hasta el 33% de los votos.

Una de las primeras impresiones es que una proporción importante del electorado joven y de mediana edad (entre 18 y 54 años), que mostraba predisposición de votar a la coalición, votó otra cosa o, finalmente, se quedó en casa. Al mismo tiempo, el PP consiguió sumar a votantes jóvenes (18-34 años) que, en su momento, no encontraban razón de peso para acudir a las urnas o cuyas papeletas iban a ser destinadas, a priori, a Ciudadanos. Por tanto, la comparación -por parte de los electores- entre qué se quería hacer y qué se recuerda haber hecho, permitiría respaldar la idea de que tanto la alta abstención (30.2%) como las transferencias de votos entre partidos se repartieron de forma desigual, afectando más a Unidos Podemos y a Ciudadanos que al resto de fuerzas políticas.

La brecha generacional queda un tanto matizada según el sondeo poselectoral realizado por Metroscopia*:

rec_edad2

  • Unidos Podemos sigue siendo la primera fuerza política entre los jóvenes, pero menos destacada;
  • el PP es la fuerza hegemónica entre la gente mayor pero acaba recabando más apoyos entre la gente joven y de mediana edad de lo previsto;
  • Ciudadanos cae a la tercera posición entre los jóvenes y pierde la primera posición entre las personas de mediana edad en favor del PP; y
  • el PSOE sigue siendo una formación más envejecida.

En definitiva, la brecha generacional se torna más pronunciada en el bloque de la izquierda que en el de la derecha: los jóvenes apoyan mayoritariamente a Unidos Podemos en lugar de al PSOE, y viceversa entre las personas mayores. Sin embargo, la mayor transversalidad lograda por el PP impide que Ciudadanos tenga el mismo papel con los Populares que Unidos Podemos tiene con los Socialistas.

Los datos postelectorales de Metroscopia presentan una información útil de cara a conocer mejor cómo es y cómo se comporta cada electorado.

dif3

Unidos Podemos pareció no recabar todo el apoyo juvenil que mostraban las encuestas preelectorales, aunque siguió concentrando buena parte de sus votantes en este grupo de edad.

  • No obstante, lo más destacado es la presumible pérdida de electores de mediana edad, ya que la diferencia entre quienes mostraban inclinación por la coalición (entre Podemos e Izquierda Unida) antes de las elecciones (21.5%) y quienes dicen que finalmente le dieron su voto (13.5%) es de -8 puntos porcentuales. En el caso de los jóvenes, el diferencial es de -5.5.
  • Estas fugas se producen, justamente, en los segmentos en los que la abstención declarada se incrementó más (entre 9 y 10 puntos en el intervalo de 18 a 54 años, y entre 3 y 6 puntos en el de 55 años o más).

abst_edad2

Con lo cual, parece existir una relación directa entre quienes en mayor medida tomaron la decisión de quedarse en casa el día 26 y quienes en última instancia no le otorgaron la confianza al partido de Pablo Iglesias.

El PP, al contrario de lo que indicaban las encuestas previas, no solo ganó en sus feudos más fieles (personas jubiladas, pensionistas, de más de 55 años) sino que también superó a Ciudadanos entre los suyos (personas con trabajo remunerado, jóvenes y de edades medias). Es destacado que los populares aparezcan en primera posición en tres de los cuatro grupos de edad, solo superado por Unidos Podemos entre el electorado joven.

Ciudadanos, en este sentido, reflejó de manera importante el 26J su carácter enigmático como un partido poco capaz de compactar un electorado fiel. La versatilidad que muestra en las encuestas al atraer electores de otros partidos se convierte en vulnerabilidad, ya que estos muestran poca determinación para ir a votar. Esto ocurre, precisamente, entre el colectivo más susceptible de quedarse en casa (los jóvenes) pero también en el más proclive a votarle (los de edad media).

El PSOE es visiblemente la formación más estable. Es cierto que no consiguió retener a una pequeña parte de electores mayores (más de 54 años), pero lo compensó relativamente con un mejor resultado entre la gente joven y la de mediana edad.

Como apunte final, quizá sea conveniente indagar si las desviaciones de las estimaciones de voto basadas en las intenciones previas a la votación pudieron deberse en parte a un posible defecto a la hora de captar la tendencia de determinados electorados. No sería descartable que pudiera existir un sesgo sobredeclarativo del voto en el caso de Unidos Podemos y Ciudadanos, así como de inhibición en el caso del PP.

* El sondeo se ha efectuado mediante entrevistas telefónicas a una muestra nacional de personas residentes en España, mayores de 18 años y con derecho a votar en elecciones generales. Se han completado 4.000 entrevistas a través de llamadas a teléfonos móviles seleccionados de forma aleatoria a partir de un generador automático de números telefónicos. Posteriormente se han calibrado los datos a partir de una ponderación múltiple por las variables sexo, edad, hábitat y región (Comunidad Autónoma). La eficiencia de la ponderación es del 73.7%, de modo que la muestra efectiva equivale a 2948 entrevistas. El error de muestreo, para un nivel de confianza del 95.5% (que es el habitualmente adoptado) y asumiendo los principios del muestreo aleatorio simple, en la hipótesis más desfavorable de máxima indeterminación (p=q=50%), es de ± 1.6 puntos (tras la ponderación es de ± 1.8 puntos). La recogida de información y el tratamiento de la misma han sido llevados a cabo íntegramente en Metroscopia. La fecha de realización del trabajo de campo es del 29 de junio al 4 de julio de 2016.