Un 41 % de los españoles cree que el Gobierno debe intentar conseguir que todos los ciudadanos tengan el máximo de libertad, aunque eso pueda implicar perder algo de seguridad. Un 46% piensa, por el contrario, que nuestros gobernantes deben aspirar sobre todo a conseguir que todos los ciudadanos tengan el máximo de seguridad aunque suponga perder algo de libertad. En puridad puede hablarse de una división de opiniones en uno de los debates clásicos que se plantea toda sociedad —y en mayor medida las democráticas—, aunque se observa cierta inclinación hacia una mayor seguridad.

La opinión ciudadana suele ser reactiva al contexto económico, político y social en el que se realiza la pregunta: en momentos en que se siente amenazada por algún peligro o en los que la incertidumbre es la sensación predominante, suele decantarse por la seguridad antes que por la libertad. La triple crisis en la que según la mayoría de los ciudadanos se encuentra inmerso nuestro país —económica, política y social— es un generador evidente de incertidumbre que atrae a la ciudadanía más hacia el polo de la seguridad.

En los últimos Barómetros de confianza ciudadana en Instituciones llevados a cabo por Metroscopia destaca, precisamente, que en estos momentos la sociedad distribuye los primeros y los últimos puestos del ranking en función de la capacidad que cada Institución tiene o no de transmitir seguridad a los ciudadanos.

En este debate también juega un papel importante la ideología: la conservadora suele preferir la seguridad y la progresista la libertad. De hecho, mientras que la amplia mayoría de los votantes del PP (67 %) considera más importante la primera, los votantes tanto del PSOE (60 %) como de IU (68 %) valoran más la segunda.

En todo caso, el sondeo arroja otros datos que parecen corroborar esa mayor tendencia hacia la seguridad: la amplia mayoría considera adecuado o, incluso, escaso el número de cámaras de vigilancia que actualmente hay en lugares públicos, los controles en los aeropuertos y los controles en otros medios de transporte como el tren.

Ahora bien, también la amplia mayoría de los ciudadanos parece poner un límite a esa seguridad: la privacidad. Los españoles se muestran masivamente en desacuerdo con que por motivos de seguridad y para prevenir posibles ataques terroristas se permitiera a nuestro Gobierno controlar las llamadas telefónicas de los ciudadanos (81 %), controlar sus correos electrónicos (79 %) o controlar cualquiera de las actividades que realicen en Internet (68 %). También en este caso los votantes del PP se mostrarían más condescendientes con el Gobierno si planteara esas medidas que los de PSOE e IU. De hecho, uno de cada dos votantes populares (51 %) justifica que, como se ha conocido la semana pasada, el Gobierno de Estados Unidos accediera de manera directa y secreta a los servidores de compañías como Microsoft, Apple o Google para obtener datos de sus usuarios con la excusa de la prevención frente al terrorismo. Un programa de espionaje con el que el 60 % de los españoles se muestra, por el contrario, en desacuerdo (68 % entre los votantes del PSOE y 89 % entre los de UPyD).

Privacidad vs libertad 1

Privacidad vs libertad 2

El País