Sorpasso de ERC. Esquerra Republicana ganaría unas hipotéticas nuevas elecciones autonómicas que tuvieran lugar ahora por delante de Convergencia i Unió al que le tocaría ejercer, en principio, el papel de principal partido de la oposición. Ciutadans ocuparía la tercera fuerza política en el Parlament —ahora es la sexta— superando al PSC, a ICV y al PP; y la CUP aumentaría su actual representación.

Cuando tan solo ha transcurrido un año desde la celebración de los últimos comicios autonómicos en la región —el 25 de noviembre de 2012— la estimación de resultado electoral de Metroscopia para EL PAÍS en el caso de unas inminentes elecciones arroja, así, unos resultados que convulsionarían la actual distribución de poder en el Parlament. En 2012, CiU ya sufrió un fuerte varapalo al perder 12 diputados en unas elecciones que fueron convocadas anticipadamente por el propio Artur Mas para, probablemente, intentar capitalizar la ola soberanista que salió a la calle con motivo de la celebración de la Diada. Una ola que ahora se transformaría en un tsunami que terminaría de hundir las expectativas electorales de los convergentes (que retendrían a solo la mitad de sus actuales votantes: 49 %) y que, al contrario, elevaría a ERC hasta situarlo como partido más votado en el conjunto de la Comunidad. En estos momentos, Esquerra conseguiría 37 diputados (16 más que hace un año) frente a los 32 de CiU (18 menos).

Los dos partidos (ERC y Ciutadans) que han manifestado una opinión más clara y definida en torno al debate soberanista —cada uno en el polo opuesto— son, así, los que verían aumentar en mayor medida su actual representación en el Parlament. En el caso de ERC porque además de retener a la gran mayoría de sus votantes de 2012 (79 %), lograría atraer a una parte de votantes de las otras formaciones (sobre todo de convergentes: en torno a uno de cada cinco) con la excepción del PP y de Ciutadans. Este último partido, por su parte, conseguiría atraer a un tercio de votantes populares y también, aunque en menor medida, a votantes socialistas y convergentes (además de mantener, también, a ocho de cada diez de sus actuales votantes). El plan soberanista ocupa un lugar central en la agenda política catalana, por lo que los electores evalúan y muestran intención de votar a cada partido en función de cómo se posicionen al respecto. En este sentido, además de ERC y Ciutadans, también crecerían, aunque de manera más discreta, ICV y la CUP. Los primeros —cuya oposición en el Parlament se ha basado principalmente en la crítica hacia las políticas económicas y sociales del Gobierno catalán— se han declarado a favor de la consulta aunque reclaman que, si llega a celebrarse, la pregunta debería ser inclusiva, esto es, tendría que plantear tres posibles escenarios: independencia, seguir como hasta ahora o permanecer dentro de España pero modificando los términos de la actual relación. De 13 diputados pasaría ahora a contar con 14; un somero aumento que le valdría para superar a socialistas y populares. Por su parte, la CUP —formación independentista y que defiende la consulta— duplicaría su representación al pasar 3 a 6 diputados. Ambos partidos lograrían mantener a siete de cada diez de sus actuales votantes (73 % y 71 % respectivamente) además de atraer a electores de otros partidos en cantidad suficiente para permitirles ese aumento en el número de diputados.

Por el contrario, y al igual que CiU, PSC y PP obtendrían ahora un peor resultado que en 2012. Los socialistas catalanes parecen verse afectados por las divergentes posiciones existentes en torno al tema soberanista entre sus dirigentes y  los líderes del PSOE nacional. En estos momentos, solo un 42 % de sus actuales votantes repetirían el voto y su representación en el Parlament se vería reducida de 20 a 13 diputados.  En cuanto a los populares, a pesar de haberse posicionado con claridad en contra de la opción independentista, cuentan con el hándicap de tener una imagen “sucursalista”, esto es, dependiente en exceso de las decisiones de los líderes del PP nacional y por tanto, carente de autonomía decisoria. Además, la competencia electoral de Ciutadans (que cuenta con mayor autonomía al no depender de ninguna dirección nacional) dentro del mismo espacio ideológico e identitario, le está suponiendo una importante fuga de votantes: ahora solo se mantendrían fieles cuatro de cada diez (39 %) mientras que uno de cada cuatro (26 %) optaría por el partido de Albert Rivera. El PP pasaría así, de contar con 19 diputados a quedar con 12, mientras que Ciutadans lograría aumentar en 12 diputados su actual representación (hasta alcanzar los 21).

Estimación autonómicas Noviembre 2013

Intención Directa de Voto (IDV)

La intención directa de voto equivale a la voz de la calle. Es lo que los españoles responden de forma directa y espontánea cuando se les pregunta por su comportamiento electoral más probable. Es un dato clave para captar el estado de opinión predominante, pero debe ser interpretado con cautela pues no siempre refleja todo lo que los electores piensan, sino sólo lo que deciden revelar al ser preguntados. Distintos factores de coacción ambiental hacen que la verbalización de las distintas opciones ideológicas (su probabilidad de ser expresadas de forma espontánea y natural) no sea siempre la misma. La intención directa de voto (IDV) es, así, sometida a una serie de procesos de ajuste (a partir, fundamentalmente, del recuerdo de voto, de la fidelidad de voto, de la tasa de participación estimada, de la valoración  por cada grupo de votantes de la gestión de cada partido y de sus líderes y de otros datos complementarios proporcionados por el sondeo sobre el estado de ánimo general de las personas entrevistadas) que permitan estimar cuál es, en esas circunstancias, el resultado más probablemente esperable. Obviamente, a partir de una misma IDV sería posible, utilizando otros criterios analíticos e interpretativos, obtener estimaciones de resultado electoral no necesariamente coincidentes con la que aquí se ofrece. La estimación de voto probable, por tanto, no es ya un dato directamente conseguido de la ciudadanía, sino una interpretación de sus declaraciones realizada a partir de unos supuestos determinados (lo que se conoce como “cocina electoral”). Aunque con frecuencia, por un uso descuidado, se confunda intención directa de voto y voto probable estimado, en realidad son cosas distintas. Una intención directa de voto muy elevada puede terminar, tras ser procesada, en una estimación de voto probable más reducida, o a la inversa. La IDV se compara con el resultado real que cada partido obtuvo sobre el Censo de españoles residentes (CER). Por su parte, los datos de voto estimado se comparan con el resultado real de cada partido sobre el total de votos válidos.

En esta oleada del Clima Social llevado a cabo integramente en Cataluña la intención directa de voto es la siguiente:

Metroscopia - IDV Autonómicas Noviembre 2013

Ficha Técnica: encuesta efectuada mediante entrevistas telefónicas a una muestra de población residente en Cataluña mayor de 18 años. Se han completado 1.000 entrevistas, distribuidas de forma no estrictamente proporcional entre las cuatro provincias (600 en Barcelona, 150 en Tarragona, 150 en Girona y 100 en Lleida). Para el análisis conjunto de los datos, se ha procedido al correspondiente proceso de reequilibraje restituyendo a los obtenidos en cada provincia el peso proporcional que realmente les corresponde sobre el total de la Comunidad. Se han aplicado cuotas de sexo y edad aplicadas a la unidad última (persona entrevistada). Partiendo de los criterios del muestreo aleatorio simple, para un nivel de confianza del 95.5% (que es el habitualmente adoptado) y en la hipótesis más desfavorable de máxima indeterminación (p=q=50), el margen de error de los datos referidos al total de la muestra es de ± 3.2 puntos. La recogida de información y el tratamiento de la misma han sido llevados a cabo íntegramente en Metroscopia. A las personas entrevistadas se les ofreció la posibilidad de responder en castellano o en catalán. FECHA DE REALIZACIÓN DEL TRABAJO DE CAMPO: 28,29 y 30 de octubre de 2013.

En twitter @JPFerrandiz

El País