El 10% de la población del planeta posee el 88% de la riqueza y mientras, el 50% más pobre tiene el 1% asegura el Informe sobre Riqueza Global de Credit Suisse. En Europa, 123 millones de personas viven en situación de pobreza y 342 personas son milmillonarias, de manera que el 1% más rico tiene un tercio de la riqueza del continente. Y en España, se manifiestan tendencias similares y, si en 2013 España ocupaba el 15º puesto con mayor desigualdad de ingreso de mercado, hoy se sitúa como el cuarto país más desigual de la UE. Y es que, el 10% de la población española posee el 50% del patrimonio, y el 40% más pobre tiene el 3% del mismo. Según UNICEF además, en 2014 el 30% de los niños vive por debajo del umbral de la pobreza.

Sin duda, la enorme brecha socio-económica entre ricos y pobres, lejos de disminuir ha continuado ampliándose desde el inicio de la crisis económica en 2008. Y la sociedad española no es ajena a este hecho. Según el Barómetro de Desigualdad de Metroscopia el 92% de la población asegura que hay mucha desigualdad en España, y el 83% la atribuye a la forma en que está organizada y funciona la sociedad, y no a las capacidades y méritos personales. En su Estudio ‘Europa para la mayoría, no para las élites’ OXFAM desvela que, efectivamente, España es uno de los países donde más ha aumentado la desigualdad de ingresos y el número de personas pobres, y en el que las políticas redistributivas implantadas por los gobiernos han sido menos eficaces en la lucha contra la desigualdad.  Así mismo, una amplia mayoría de la población española (70%) opina que la mejor forma de distribuir la riqueza de un país es que el Estado pueda intervenir para compensar las desigualdades extremas entre los que más ganan y los que menos ganan, y asegura que es el Estado el que ante todo tiene el deber de proteger y ayudar a los más necesitados y desfavorecidos. Sin embargo, el 64% cree que si se viera en situación de gran necesidad no recibiría ayuda por parte de las instituciones públicas.

Y es que, según el informe de Oxfam, el incremento de la pobreza y la desigualdad son consecuencia directa de decisiones políticas como la reducción de la inversión en políticas públicas, la puesta en marcha de un sistema fiscal que beneficia a los que más tienen, o una elaboración de políticas influida por los lobbies y grandes grupos de interés económico. De seguir así, posiblemente los ricos saldrán de la crisis siendo más ricos, y los pobres más pobres. Pero la población confía todavía en la reversibilidad de estas cifras. Según datos de Metroscopia, los españoles están de acuerdo: la pobreza y el hambre no se deben a causas naturales, y si los gobiernos se lo propusieran su erradicación sería posible, opina el 91% de la sociedad.