En estos últimos meses se ha producido un aumento del pesimismo ante la posibilidad de que España deba ser rescatada, especialmente entre los votantes socialistas: el 49% lo considera ahora muy o bastante probable —19 puntos más que hace cuatro meses—. Sin duda, esta sensación de temor ha contribuido a que un 24% del electorado socialista esté pensando en orientar su voto hacia otras opciones este próximo domingo —especialmente en el caso de ese 11% que se dirige hacia el Partido Popular—.

 Los ciudadanos apuntan a los bancos españoles como los principales causantes de la situación, con una responsabilidad que puntúan en un 8.4 sobre diez. Solamente entre los votantes del PP emerge otro responsable mayor: el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, al que culpabilizan con un 8.7. En general, los ciudadanos consideran que están pagando los platos rotos de una crisis que han causado otros —bancos, mercados y gobierno—. No se desvinculan por completo de una parte de culpa, pero la evalúan solo con un 4.4.

 La recta final al 20-N se encara así en un clima de creciente temor ciudadano a que España acabe siendo objeto de un rescate, pero sin que la situación sea percibida, pese a todo, como cataclísmica: el 83% de los españoles ve poco o nada probable que España se vea forzada a abandonar el euro.

El País