Las posiciones de los principales partidos en la carrera electoral tienden más a compactarse que a distanciarse, a tres semanas del 20 de diciembre. Con los datos del barómetro de diciembre, PP, Ciudadanos y PSOE quedarían, hoy por hoy, empatados con un voto final estimado que es en realidad idéntico (22.7%, 22.6% y 22.5%, respectivamente). La mínima —casi nula— distancia que por ahora parece separarles indica hasta qué punto cualquiera de las tres formaciones estaría en condiciones, por el momento, de terminar imponiéndose en el cada vez más cercano sprint final. Esta igualdad extrema, a tan corta distancia ya de la meta, permite aventurar que, el que finalmente logre imponerse, sin duda lo hará por un margen muy estrecho. Ello repercutiría, inevitablemente, en el consiguiente reparto de escaños: este no sería estrictamente proporcional a los porcentajes de voto, pero con distancias tan exiguas resulta difícil imaginar una dispersión llamativa del número de diputados correspondientes a cada formación. En cuarto lugar, a corta distancia y en modo alguno definitivamente descolgado, quedaría Podemos.

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Estos datos añaden ciertamente complejidad e incertidumbre al actual paisaje electoral, en el cada vez más obvio tránsito que nuestro sistema político ha emprendido hacia un inédito esquema cuatripartidista. Conviene recordar que, en las once legislaturas de nuestra actual democracia, constituyen una rareza las ocasiones en que un partido ha conseguido un porcentaje de voto superior al 10%  o inferior al 25%, lo que da idea del usual enorme desnivel en cuanto a apoyo electoral entre las formaciones que quedaban en cabeza y las restantes (tan sólo el PCE en 1979, e IU en 1996, superaron el 10%, con un 10.8% y 10.5%, respectivamente; en 1989, el PP con su 25.6% quedó cerca del 25%). Es decir, lo usual ha sido que muchos consiguieran menos del 10% y solo uno o dos alcanzaran más del 25%: entremedias, nadie. Por el contrario, y según los datos de Metroscopia, en esta ocasión los cuatro partidos más votados quedarían justamente en ese intervalo de votos habitualmente tan desocupado.

En el momento actual, Ciudadanos es el partido que presenta una tendencia más clara al alza, quedando primero en intención directa de voto (IDV): 16.2% (frente al 13.9% de hace un mes). La IDV es la respuesta más inmediata y espontánea dada por las personas entrevistadas cuando se les pregunta a quién piensan votar el 20D. Si a esta respuesta inicial se suma la afinidad o simpatía hacia una determinada formación entre quienes de entrada dicen no saber aún a cual van a votar, la cifra (que se corresponde con lo que se conoce como intención directa de voto más simpatía: IDV+S) queda, en el caso de Ciudadanos, en 20.1% (frente al 18.2% de noviembre), lo que le sigue colocando en cabeza. Algo similar ocurre con el PSOE: en comparación con hace un mes, mejora tanto su IDV como su IDV+S. La primera aumenta en 2.3 puntos, —quedando en 14.4%— y la segunda en 1.9 puntos —quedando en 18.3%—. El PP, por su parte, experimenta una apreciable tendencia a la baja: con respecto al mes pasado, pierde casi un punto en IDV, y 2.4 en IDV+S, lo que, en principio y desde esta perspectiva, le situaría en tercer lugar. Podemos, por su parte mejoraría levemente en ambos parámetros.

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Estos datos concuerdan, además, con la evaluación de conjunto que —siempre en el momento actual, conviene recordarlo— expresa la ciudadanía para cada uno de los partidos y de sus respectivos líderes.

La estimación final del resultado que, en este concreto momento, y en opinión de los analistas de Metroscopia, parece más probable no se corresponde, sin embargo, milimétricamente con estas IDV e IDV+S obtenidas en el sondeo. Ello se explica porque un escrutinio más detallado de los datos permite afinar y matizar lo que, por encima de su apariencia primera, realmente encierran y pueden significar. Por ejemplo, Ciudadanos sigue en línea ascendente en cuanto al apoyo verbal, espontáneamente manifestado, por los españoles (es, en este sentido, con claridad y junto con el PSOE, la formación que más simpatía despierta —y menos rechazo provoca—). Pero es también el partido cuyos declarados partidarios y simpatizantes muestran una relativa menor firmeza en cuanto a su total determinación de acudir a las urnas el 20D (algo, por cierto, que si bien en alguna menor medida, ocurre también al PSOE). PSOE, y sobre todo Ciudadanos, son así los partidos que, en este momento, presentan un voto potencialmente más amplio, pero también más elástico; PP y Podemos tienen, en cambio, un voto fijo relativamente menos ampliable pero también más consolidado. Sin duda, las tres semanas próximas —y los sucesivos debates— habrán de contribuir a clarificar estas tendencias subyacentes. Nunca como ahora, el pequeño margen de variación en los alineamientos electorales que las campañas electorales suelen originar puede resultar tan determinante.

Ficha técnica de la encuesta: Sondeo efectuado mediante entrevistas telefónicas a una muestra nacional de personas mayores de 18 años. Se han completado 1.200 entrevistas, estratificadas por la intersección hábitat/Comunidad Autónoma y distribuidas de manera proporcional al total de cada región, con cuotas de sexo y edad aplicadas a la unidad última (persona entrevistada). Partiendo de los criterios del muestreo aleatorio simple, para un nivel de confianza del 95.5% (que es el habitualmente adoptado) y en la hipótesis más desfavorable de máxima indeterminación (p=q=50), el margen de error de los datos referidos al total de la muestra es de ± 2.9 puntos. La recogida de información y el tratamiento de la misma han sido llevados a cabo íntegramente en Metroscopia.
Fecha de realización del trabajo de campo: del 23 al 25 de noviembre de 2015.