La percepción de que todo podría ser peor, es, quizá, lo que les hace valorar más lo que tienen: al contrario que el conjunto de los españoles, la mayoría de mileuristas califica positivamente su actual situación económica familiar. Ven el vaso medio lleno. Ahora —al igual que el pobre sabio de La vida es sueño de Calderón— ven a otros detrás suyo cogiendo las hierbas que ellos van arrojando. Los nimileuristas: una nueva categoría de pobres en occidente según palabras del sociólogo francés, Louis Chauvel.

Si para los españoles en su conjunto, el panorama económico y político actual de España es desolador, para los nimileuristas, estos jóvenes menores de 35 años con bajos ingresos, es angustioso: en lo económico, la práctica totalidad —por encima del 95%— considera mala o muy mala la actual situación de España y cerca del 90% no solo cree que aún falta tiempo para que la crisis económica empiece a remitir —estiman que hasta dentro de cuatro años nada va a cambiar— sino que, además, piensa que el paro va a seguir igual de alto que ahora o incluso que va a ir en aumento. Tampoco ven que la recién aprobada reforma laboral —con la que se muestran especialmente críticos— vaya a cambiar sustancialmente sus opciones de futuro. Los nimileuristas creen —junto con los parados de su misma edad, con los que comparten un perfil similar— que aquello que otros tienen miedo a perder, ellos ni siquiera lo van a poder conseguir.

Su percepción sobre la situación política española no es mucho mejor: son más del 80% quienes la califican negativamente y la amplia mayoría no solo desaprueba la gestión de los dos principales líderes políticos de nuestro país —la de Rajoy como Presidente y la de Rubalcaba como oposición— sino que también confía poco o nada en ellos. Una percepción que, probablemente, esté detrás de su menor participación electoral en las elecciones generales del pasado 20 de noviembre: en torno a 10 puntos menos que el conjunto del electorado español.

No obstante, si se celebrasen ahora unas nuevas elecciones generales, el comportamiento electoral de los nimileuristas apenas variaría con respecto al mostrado hace cuatro meses: serían algunos más quienes votarían al PP que al PSOE —aunque, en ambos casos, en menor proporción que el resto de españoles— si bien confiarían algo más en otras opciones políticas (sobre todo IU pero también UPyD). Una conducta quizá afectada por los planteamientos más sonoros del movimiento 15M: apoyo a otras opciones diferentes a las que representan los dos partidos mayoritarios.

En definitiva, los nimileuristas comparten con el resto de ciudadanos una visión grisácea de la actual situación político-económica española, pero que en su caso, está más extendida y es más profunda. La generación quizá mejor preparada de nuestra historia y con un mayor acceso a, también, una mayor cantidad de información, proyecta un futuro muy oscuro.

El País