Ciudadanos y Podemos podrían ser, respectivamente, el más beneficiado y el más perjudicado si se celebraran elecciones generales ahora. La estimación realizado por Metroscopia para El País en diez circunscripciones de relevancia estratégica (las cinco más grandes —Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla y Alicante— y cinco pequeñas significativas —Pontevedra, Badajoz, Valladolid, Burgos y Teruel), muestra que Ciudadanos lograría un 40% más de escaños de los que ahora tiene en estas provincias (siete más —de 18 pasaría a 25—) y Podemos perdería casi un 20% (cinco menos —de 32 a 27—).

Extrapolar estos datos de forma lineal al resto de las 42 provincias sería un ejercicio excesivo, teniendo en cuenta que ni siquiera se sabe si se volverán a celebrar elecciones. No obstante, las tendencias de cambio detectadas aportan una información añadida, desde una perspectiva territorial, a la situación política actual a nivel nacional de cada partido político.

  • Podemos. La tendencia a la baja de Podemos tiene un claro pero desigual implante territorial. Su decrecimiento se produciría sobre todo en las provincias en las que se presentó con su propia marca, mientras que conservaría prácticamente su representación en aquellas en las que lo hizo con las confluencias. El ejemplo más claro es Barcelona, provincia en la que sumaría un escaño a los 9 que ahora tiene de la mano de En Comú Podem. En Valencia y Alicante con Compromís perdería, en conjunto, solo uno de los ocho que ahora tiene (ese representante se lo llevaría Unidad Popular). Y en Pontevedra, En Marea mantendría sus dos diputados. En cambio, en las zonas donde se presentó únicamente con su marca (Madrid o Badajoz, por ejemplo) podría perder bastantes más representantes en favor de otras formaciones, como Ciudadanos. Esta situación no solo se explicaría por la tendencia descendente del partido morado y, de forma paralela, ascendente de la formación naranja, sino también porque el último escaño en reparto en algunas de estas circunscripciones estuvo muy disputado entre ambos. El ejemplo sería Badajoz: lo ganó Podemos con una ventaja sobre Ciudadanos de 0,5% de los votos (apenas 2.000 votos); ahora se lo llevaría la formación naranja.
  • Ciudadanos conseguiría 25 escaños, siete más de los 18 que ahora posee. Se convertiría en una fuerza más transversal en términos territoriales de lo que es ahora: mayor presencia en Madrid, Barcelona, Valencia y Pontevedra, y estrenaría diputado en Badajoz, Burgos y Teruel. Su crecimiento a nivel nacional parece producirse de forma equilibrada en todo el país, tanto en las provincias grandes como en las pequeñas. Algunos datos son clave: sería la segunda fuerza en Madrid en votos y escaños, y daría el sorpasso, en número de votos, al PSOE en Valencia y a Podemos en Sevilla.
  • Unidad Popular / Izquierda Unida podría lograr hasta tres escaños más de los que obtuvo el 20D. Pasaría de dos a cinco diputados gracias a que su probable mejoría se concentra en las circunscripciones grandes, donde tendría más posibilidades: Sevilla, Valencia y Madrid. Lo lograría porque, en parte, acoge en estos momentos a votantes fugados de Podemos y también impulsado por la positiva evaluación que recibe su líder, Alberto Garzón, en toda España: algo que contrasta con la caída de Pablo Iglesias en términos de evaluación política por parte de la ciudadanía.
  • El PP volvería, con mucha probabilidad, a ser el partido más votado y el que alcanzaría el mayor número de escaños en el Parlamento, aunque su resultado no sería muy distinto del conseguido en las pasadas generales. En conjunto, vería mermada su presencia parlamentaria ligeramente: perdería cuatro diputados (Madrid, Barcelona, Valencia y Teruel) y ganaría dos (Badajoz y Valladolid), lo que le otorgaría un balance de -2.
  • El PSOE sería el partido al que, a priori, menos podría afectarle la celebración de unas elecciones ahora, dada la estimación electoral en estas diez provincias clave. Ni para bien ni para mal: solo perdería dos escaños, uno en Sevilla y otro en Pontevedra, que compensaría con el que conseguiría en Madrid. Su condición de segunda fuerza nacional hace que el sistema electoral le perjudique muy poco si logra mantener un resultado similar al del 20D.