En pleno fulgor de las negociaciones para formar gobierno, los espacios ideológicos que ocupan los votantes se compactan. El espacio del centro-izquierda se ciñe a Podemos y PSOE, estando el primero en una posición más a la izquierda (puntos 3 y 4) y el segundo más hacia el centro (puntos 4 y 5 de la escala). El espacio del centro-derecha es claramente de Ciudadanos y PP: el primero replicando —con menor tamaño— el lugar ocupado otrora por UCD y el segundo como el partido hegemónico de la derecha en España. ¿Qué significaría una consolidación de las arenas políticas a uno y otro lado del espectro ideológico? Podría indicar dos cosas:

  • Las coaliciones posibles que están en este momento en el imaginario político de la ciudadanía ponen de nuevo encima de la mesa una cuestión que parecía abocada al pasado: el eje izquierda-derecha. Hoy por hoy el PSOE tiene básicamente ante sí el dilema de girar su mirada hacia Podemos e IU o hacia Ciudadanos —y/o hipotéticamente PP—. Un gobierno progresista o reformista, se dice, un gobierno más hacia la izquierda o a la derecha de los socialistas. Así se mandan a la nevera los otros ejes principales que caracterizaron 2015: el eje arriba-abajo, en el caso de Podemos, y el eje moderación-radicalismo, en el de Ciudadanos. Con los partidos emergentes ya en el Parlamento y tratando de igual a igual a los partidos tradicionales, la búsqueda de acuerdos y la futura formación de gobierno devuelve la ideología a la palestra.
  • Se terminaría la época de la volatilidad electoral interbloques, es decir, los intercambios de votos que se producen de una elección a otra entre el bloque de la izquierda y el de la derecha (por ejemplo, personas que votaron al PSOE y ahora votarían al PP, o viceversa) son muy reducidos. El esquema bipartidista basado en un trampolín entre ambos espacios —de ahí lo decisivo del tan reclamado votante de centro, el de saltos más frecuentes— parece llegar a su fin. En un modelo multipartidista como el actual la volatilidad electoral es fundamentalmente intrabloques: los intercambios de votos se dan dentro del mismo espacio ideológico (por ejemplo entre Podemos y PSOE o entre Ciudadanos y PP).

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Aún es pronto para aventurarse a estimar el resultado más probable si se repitieran las elecciones dentro de unos meses, pero la radiografía de la situación política actual en términos de espacios ideológicos no detecta variaciones relevantes en el paciente. Los datos indican que el escenario no sería muy diferente al de ahora. ¿Por qué? Una lectura un poco más profunda de último Clima Social de febrero permite señalar algunas razones posibles:

  • La pugna política por el centro persiste, pero sin avistar ningún partido predominante. La presencia en el centro para cualquier partido sigue
    siendo una cuestión necesaria pero insuficiente. El caso de Ciudadanos es revelador en este sentido: es la formación que mejor compite en este centro pluriocupado, donde es primera fuerza política, pero su limitado crecimiento hacia izquierda y derecha le impediría mejorar en demasía su resultado del 20D.
  • La disputa por el centro izquierda (punto 4 en la escala) se salda por ahora con empate entre PSOE y Podemos. Pero es difícil obviar que es justamente aquí donde se puede decidir el sorpasso o no sorpasso de los podemistas a los socialistas.
  • La suma en conjunto de votantes de PSOE y Podemos, por un lado, y de PP y Ciudadanos, por otro, dibuja dos bloques muy similares a los que existían en la España bipartidista, es decir, los espacios históricamente ocupados por PSOE y PP en solitario. El equilibrio izquierda-derecha ni mucho menos se ha roto sino que se ha rediseñado con nuevas fronteras y trampolines.

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En definitiva, cabría preguntarse si todo esto haría impensable que hubiera, por ejemplo, transferencias de voto entre Podemos y Ciudadanos o una reedición de los movimientos entre votantes bipartidistas. Estas posibilidades no deberían perderse de vista, pero lo que está claro es que no representan las grandes dinámicas actuales y son improbables en el medio plazo. La realidad de los espacios ideológicos es más continuista que rupturista respecto al pasado. Tantas vueltas para estarse quieto.

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