España está conmocionada tras dos monumentales e inesperados mazazos: una epidemia que no cesa y un desplome sin precedentes de nuestra economía y del empleo. Y en este extraño verano, el caso del rey emérito supone, según algunos, un motivo adicional de inseguridad: la posibilidad de una crisis (o incluso quiebra) institucional. Con las opiniones…